Tratamiento centrado en el paciente reduce riesgos de enfermedades cardiovasculares según estudio de la UTE

La consejería y tratamiento centrado en el paciente es clave para reducir los riesgos de enfermedades cardiovasculares. Esta es la conclusión del nuevo estudio del Centro de Investigación Biomédica (Cenbio) de la UTE, presentado en una publicación especial de la Organización Panamericana de Salud (OPS) para conmemorar los 40 años de la Declaración de Alma-Ata.

La investigación tenía como objetivo observar el impacto de un entrenamiento de consejería conductual a médicos de atención primaria para analizar si este reduce los factores de riesgo a enfermedades cardiovasculares. “Buscábamos aplicar un sistema de tratamiento centrado en el paciente en el cual se los involucra en la toma de decisiones”, comenta Manuel Baldeón, coautor y Director de Cenbio.

La propuesta aplicó el modelo del proyecto WATCH, ideado por Ira Ockene, Jefe del servicio de cardiología de la Universidad de Massachuttes en 1999, para reducir los riesgos en enfermedades cardiovasculares en la población latina de Estados Unidos. Fue entonces el experto estadounidense quien propuso al Baldeón estudiar la factibilidad del modelo fuera de EE.UU en Ecuador.

“Tuvimos que adaptar las herramientas y programa al sistema de salud nacional y trabajar con servicios del sector privado, educando a los médicos sobre las técnicas de aproximación al paciente”, menciona.

Es así que en 2014, junto a los investigadores Marco Fornasini, Nancy Flores, Philip Merriam, Milagros Rosal,  Juan Zevallos, e Ira Ockene; iniciaron la investigación reclutando a 15 médicos de atención primaria y aproximadamente a 200 pacientes con riesgo de desarrollar diabetes tipo II. A ocho de los médicos se les brindó el enteramiento centrado en el paciente y a los siete restantes se les mantuvo con el tratamiento usual para que actúen como grupo de control.

El entrenamiento constó de talleres didácticos en los cuales los médicos aprendieron técnicas de consejería y manejo de sus pacientes. “La relación paciente-médico cambia de una lucha e imposición a una negociación, casi como un baile”, explica el Director de Cenbio. 

Para ello se desarrollaron tarjetas y guías prácticas para que el médico siga una serie de preguntas y consejos que permitan generar un lazo empático y compromiso con el paciente. En vez de dictaminar un tratamiento para reducir el peso, por ejemplo, el médico pregunta qué cambios estaría dispuesto el paciente a realizar en sus hábitos, mientras le enseña qué y cómo comer y las implicaciones de malos hábitos en su salud.

“Se genera una preocupación más profunda, tomarse el tiempo para entender al paciente y que este asuma la responsabilidad de su salud permite que el paciente comprenda que al médico sí le importa como ser humano y no como un cliente”, agrega.

Luego de un año de estudio se determinó que en el grupo de pacientes a los que se brindó la consejería en temas de nutrición, actividad física y estatinas, existió un efecto benéfico para su salud y mejoras significativas en el peso, el índice de masa corporal, niveles de azúcar en la sangre y colesterol.

“Son siete minutos más aproximadamente lo que se suma a la consulta, pero tomarse ese tiempo demostró resultados asombrosos. Podemos observar que un trato más humanizado resuena en los pacientes”, señala Baldeón.

Este estudio demostró que es posible implementar un programa efectivo de prevención en el país, algo que los investigadores esperan compartir con las autoridades de Salud Pública. En futuras investigaciones piensan agregar un factor de análisis que permita calcular el ahorro económico que programas de prevención representan, tanto para el Estado como para los pacientes.

Para revisar la publicación científica, ingresa a: https://bit.ly/2RBRLtU