Futuros chefs de la UTE nos cuentan su paso por un restaurante con dos estrellas Michelin en España

Fecha: 29 enero, 2018 singlepost-ic

“Una oportunidad y experiencia única”, es como los dos estudiantes de la UTE describen su paso por las cocinas del reconocido Chef español Dani García. Los jóvenes fueron parte de un programa de pasantías que les permitió, durante tres meses, trabajar en el restaurante ‘Dani García Cocina con Tradición’ en Marbella, España.

“Las cocinas de allá son muy diferentes a las que conocíamos pero fue una experiencia reveladora para aprender técnicas y conocer productos y sabores distintos”, explica Nelson Benalcázar, estudiante de Gastronomía.

Junto con su primo y compañero de carrera, Xavier Revelo, viajaron en septiembre de 2017 para realizar sus prácticas en el famoso restaurante andaluz que posee dos estrellas Michelin. Durante un mes, como todos los practicantes, fueron parte de producción, preparando los productos para las cuatro partidas principales.

“Es fuerte ya que asumes la carga de trabajo de todas las partidas pero en base a tu nivel y compromiso es una plataforma para ascender a una de las partidas”, agrega Revelo. En el restaurante están divididas en cuatro: carnes, cuarto frío, pescados, y pastelería.

Luego de un mes en producción, los futuros chefs fueron ascendidos, Benalcázar a la partida de cuarto frio y Revelo a pescados. En el cuarto frío se preparan la mayoría de platos sin cocción entre los que se destacan: una entrada con langostino, otra un canuto de anguila y platos tradicionales de Andalucía como el gazpacho. Benalcázar estaba encargado de preparar cuatro entradas y realizar el montaje.

El restaurante de Dani García se caracteriza por fusionar la cocina tradicional andaluza con toques y sabores latinoamericanos. Entre los jefes de partidas y chefs de planta se encuentran dos mexicanos que han incorporado el picante en sus platos. “Algo que llama mucho la atención y curiosidad de los españoles ya que no es común para ellos”, agrega Benalcázar.

Por su parte, Revelo trabajó en la partida de pescados. En esta preparaban 14 platos para un menú de degustación con una variedad de productos locales e internacionales. “Trabajamos todo el día casi 16 horas de martes a domingo, era duro pero vale la pena. Aprendes tanto y se convierte en una pasión”, afirma el joven. El restaurante llegaba a sentar en un día promedio a aproximadamente 60 comensales.

De vuelta en Ecuador reflexionan sobre su experiencia y destacan el profesionalismo de una cocina con renombre internacional. Además de la precisión, detalle y calidad del servicio que les brindó una nueva manera de ver a la industria y su futuro como chefs profesionales.