Estudiantes de medicina de la UTE aportan a la atención en el Buque Hospital Comfort

Fecha: 3 julio, 2019 singlepost-ic

Amadia Zurita llegó con su tierna hija, desde muy temprano al Complejo de Tohallí, uno de los tres lugares en que los médicos del Buque Hospital Comfort de Estados Unidos (EEUU) atienden a habitantes de Manta y de varios lugares de la provincia de Manabí.

Luego de 25 minutos, tiempo que duró la consulta, salió tranquila de saber que su pequeña está sana y que solo necesita vitaminas.

Como ella, son aproximadamente 5 mil personas que desde el pasado 27 de junio han llegado hasta este 2 de julio a la terminal portuaria de Manta y a la misma embarcación en busca de atención médica.

El idioma parece ser una barrera, así lo reconoce doña María Moreira que llegó para ser atendida por un problema en una de sus rodillas. “Es difícil que nos entiendan; sin embargo, ellos están con nosotros – señala a un grupo de jóvenes claramente identificados con los colores azul y verde de la Universidad UTE – que nos traducen lo que los médicos nos dicen”.

Ese grupo de personas, 23 en total, está integrado por 4 docentes y 19 estudiantes de la UTE. Este equipo de dedicados profesionales está dividido en los tres lugares de atención. Cada uno muestra su empatía por quienes llegan para ser atendidos.

Andrea Rivera, estudiante del séptimo semestre de medicina de la Nueva Universidad UTE presta sus servicios en esta noble causa.

“Nos dijeron si queríamos venir como voluntarios y no lo pensé dos veces para hacerlo. Cumplo las funciones de traductora y a la vez aprendo de los médicos extranjeros. A más de aplicar lo que nos enseñan en las aulas, ayudar a las personas es una experiencia única”, manifiesta.

En el Complejo de Tohallí son más de 18 estaciones de atención médica en las especialidades de fisioterapia, medicina general, oftalmología, odontología, pediatría y geriatría.

A 5 minutos del Complejo está una gigantesca embarcación a la que desde lejos se la identifica fácilmente por su color blanco y la cruz roja en su parte delantera.

Aproximadamente, ocupa el espacio de tres canchas de fútbol americano, mide 100 pies de alto y 106 pies de ancho, es el Buque Hospital Comfort.

En su interior hay salas de operación, camillas, guantes de látex e instrumentos quirúrgicos, los cuales vemos de lejos pues están en un área esterilizada y no se permite el paso.

Desde su llegada a Manta se han realizado 80 operaciones, 20 diarias, de cataratas, vesículas y hernias, entre otras afecciones.

“Nosotros”, dice Romie Guerra, estudiante de octavo semestre de la carrera de medicina de la UTE, “somos el nexo entre el médico y el paciente. El tema del idioma es complicado pues la mayoría de personas acá en el barco no habla español y quienes llegan tampoco hablan inglés. Nosotros hacemos que la comunicación fluya”, señala.

Una experiencia inolvidable y gratificante

Los estudiantes de la Nueva UTE que están a bordo del Buque Hospital Comfort, cumplen las mismas funciones que se realizan en un hospital. Hacen guardia, pasan vistas médicas junto a los doctores y cumplen más de 8 horas de trabajo.

A su vez y a modo de clase, reciben charlas desarrolladas por médicos de EEUU sobre temas específicos, por ejemplo, sepsis neonatal, dolor de abdomen agudo e ictiosis. “A más de ayudar con la comunicación, aprendemos de los doctores que atienden en el barco”, manifiesta Romie Guerra.

Los estudiantes de la Universidad UTE, además de aplicar los conocimientos que adquieren en el aula, fortalecen sus habilidades de una manera práctica y vivencial. Esta práctica es parte de la visión de la Nueva UTE, cuyo objetivo es trascender desde las aulas hacia cualquier lugar del mundo ya sea en tierra, ahora en el mar y próximamente en el espacio, una vez que entre en órbita su segundo nanosatélite el próximo 5 de julio.