Estudiante de Medicina de la UTE entre los cinco mejores internos del Hospital Carlos Andrade Marín

Fecha: 21 septiembre, 2018 singlepost-ic

Largas jornadas de trabajo, noches sin dormir, y mucho estudio adicional caracterizaron al año de internado rotativo (IR) que cumplieron los estudiantes de Medicina en el Hospital Carlos Andrade Marín (HCAM). Para Sebastián Vallejo, estudiante de la UTE, ésta fue una de las mejores experiencias de su vida. Su dedicación durante este proceso, le permitió ser reconocido como el estudiante más destacado de la UTE y estar entre los cinco mejores internos que cumplieron el IR en esta casa de salud.

“Fue bastante trabajo pero una experiencia única porque uno no sale igual después del año de internado. Ahora siento que estoy listo para ejercer mi profesión”, comenta el futuro médico de la Facultad de Ciencias de la Salud Eugenio Espejo.

Como parte de la formación integral, todos los estudiantes de Medicina deben realizar un año de internado rotativo en un hospital del país. El objetivo de este tipo de prácticas es completar la formación médica en un escenario hospitalario real, combinando con programas académicos. 

“El HCAM es un hospital muy demandante por la cantidad de pacientes y casos, y eso era lo que buscaba, tener un lugar para poner en práctica todo lo que nos han enseñado en la Universidad”, explica. 

De septiembre 2017 a agosto 2018, 150 estudiantes de cinco universidades del país; la UTE, Internacional (UIDE), Central del Ecuador (UCE), Nacional de Chimborazo (UNACH), y Católica (PUCE), formaron parte de esta promoción de futuros médicos. 

Los estudiantes se dividieron en grupos para realizar sus prácticas rotativas en cinco áreas: Pediatría, Medicina Interna, Comunitaria, Quirúrgicas y Ginecología. En cada una realizaban turnos asistenciales de aproximadamente ocho horas diarias más una guardia de 24 horas cada cuatro días. Además de cumplir con horarios de clases con sus tutores en el Hospital. 

“El HCAM y la UTE se encargaron que siempre tengamos un tutor para cada área a la que nos asignaban. Todos se esmeraron por ayudarnos y compartían el conocimiento si teníamos dudas o queríamos desarrollar más algún tema”, señala. 

Sebastián inició el internado en el dispensario de Cotocollao, donde le permitieron tener su primer contacto con pacientes reales. De vuelta en el HCAM en el área de Pediatría, tuvo una de las mejores experiencias de aprendizaje al apoyar en varios nacimientos. “Es algo único poder ser parte del proceso neonatología, me emocioné bastante”, recuerda.  

Luego trabajó en Oncología, Endocrinología y Cardiología, la última área fue la que más disfrutó ya que espera especializarse en la misma en su posgrado. Las siguientes rotaciones en Quirúrgica y Ginecología le permitieron tener una visión más amplia sobre la labor de  los médicos, su trabajo en como equipo y la toma de decisiones en momentos claves. 

Uno de los momentos más complicados en el IR, fue presenciar la muerte de un paciente, un tema que gira entorno a los médicos. “En la Unidad de Cuidados intensivos del Hospital del Sur vi fallecer a alguien, es algo que toca sobrellevar”, comenta.  Esta experiencia le reafirmó su vocación por salvar vidas como un futuro médico.

Ese esmero y dedicación fueron reconocidos por las autoridades del HCAM y para la UTE es sin duda un motivo de orgullo conocer que nuestros estudiantes están recibiendo una excelente formación académica y práctica.

“Me siento orgulloso y más que nada seguro de que estamos al nivel de otras instituciones. Somos buenos y nos están preparando bien en la Facultad”, concluye. A inicios de octubre deberá entregar la documentación para realizar su año de rural y luego espera continuar sus estudios de posgrado para especializase.