El CIGG-UTE investiga nuevos mecanismos de diagnóstico del cáncer colorrectal

Fecha: 20 agosto, 2019 singlepost-ic

 

Uno de los problemas investigativos actuales tiene que ver con la regulación del funcionamiento de los genes humanos. Cuándo y por qué un gen se activa o desactiva, produce o no produce las sustancias requeridas por la célula para vivir. Hay muchos mecanismos biológicos de regulación de genes, uno de estos es la regulación modulada por proteínas que se unen a moléculas de núcleo de las células, específicamente al Ácido Ribonucleico (ARN). Estos mecanismos de regulación son importantes en muchas enfermedades humanas, entre ellas, el cáncer.

En el Centro de Investigación Genética y Genómica de la UTE, su equipo investigó estas proteínas que podrían usarse como señales genéticas rastreables o biomarcadores con el fin de obtener diagnósticos tempranos, seleccionar tratamientos o descubrir nuevas drogas para el cáncer colorrectal.

El estudio, publicado el 7 de agosto en la revista Frontiers in Molecular Biosciences, se centró en el cáncer colorrectal (CCR), que es un problema de salud creciente. Se estima que al año se producen 1.8 millones de casos nuevos en el mundo. En el Ecuador ocupa la tercera causa de morbi-mortalidad en hombres y la cuarta en mujeres, según el Registro Nacional de Tumores.

Hasta la fecha, la mayoría de los estudios de CCR se han centrado en las aberraciones relacionadas con el ADN, dejando de lado otros procesos como la regulación del ARN, un mediador o regulador de información que, a su vez, controla la función de los genes, por medio de proteínas intermediarias llamadas proteínas de unión al ARN (RBPs, en inglés).

Se conoce que las alteraciones en la regulación de este complejo desempeñan un papel clave en el mantenimiento de las características patológicas del cáncer. Las proteínas de unión (RBPs) regulan miles de moléculas del ARN que comandan la producción de proteínas y estas a su vez controlan otras RBPs, formando una red reguladora enorme en la célula que se le conoce como “regulón”. Por ejemplo, la proteína ELAVL1, que en la mosca de la futa regula el sexo, en los humanos tiene que ver con control del cáncer, así, es capaz de regular 21,578 ARNs. Por lo tanto, una alteración de este ARN por mutaciones genéticas genera RBPs atípicas que perturban este regulón y a toda la célula, desembocando en el desarrollo del cáncer.

Realizando un análisis bioinformático, los investigadores del CIGG revisaron todas las RBPs que se han relacionado con el cáncer colorrectal: control por moléculas pequeñas de ARN (micro ARN), características comunes en su estructura y función, sitios de comando de las proteínas, interacciones proteína-proteína y sus ARNs específicos. También se estableció comparación con estudios en animales y se analizaron sus implicaciones clínicas.

Se han descubierto 1,392 RBPs y solo 16 están estudiados en relación con esta enfermedad, por tanto, investigarlos es un buen espacio de conocimiento nuevo.