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EL FUNDAMENTO OLVIDADO
Msc. Salua Almeida Vallejo
"Leer a los griegos significa ejercitarse en el uso de la más poderosa herramienta intelectual que el pensamiento occidental ha conseguido crear”
Quevedo, como otros clásicos, sigue hablando al hombre de hoy. Y, entrando en conversación con Aristóteles, Tucídides, Séneca, San Agustín, Petrarca, Shakespeare, Tomás Moro, Cervantes, Ibsen, Kant, Descartes, Velázquez, Stein o Humbolt, deducimos que ellos dan muchas claves para conocernos y para comprender el mundo. Nos hablan de heroísmo y vileza, de amor y muerte, de codicia y amistad, de honradez y corrupción, de dolor y alegría, de hipocresía social y ciudadanía... sobre todo del fundamento olvidado: El Humanismo
Siendo didácticos podemos incorporar los siguiente puntos como ejes fundamentales del Humanismo y que mira al ser humano así:
Es electivo, capaz de elegir su propio destino.
Es libre para establecer sus propias metas de vida; y,
Es responsable de sus propias elecciones.
Existen postulados comunes a la mayoría de los psicólogos humanistas y son los siguientes:
a)El ser humano es una totalidad. Este es un énfasis holístico que dice que se lo debe estudiar en su totalidad y no fragmentadamente.
b) El ser humano posee un núcleo central estructurado, es decir, su “yo”, su “yo mismo” (self) que es la génesis y estructura de todos sus procesos psicológicos.
c) El ser humano tiende naturalmente a su autorrealización. Ante las situaciones negativas debe trascenderlas. Si el medio es propicio, genuino y empático y no amenazante, las potencialidades se verán favorecidas.
e) El ser humano es consciente de sí mismo y de su existencia. Nos conducimos de acuerdo con lo que fuimos en el pasado y preparándonos para el futuro.
f) El ser humano tiene facultades de decisión, libertad y conciencia para elegir y tomar sus propias decisiones, lo que se traduce en un ser activo y constructor de su propia vida.
g) El ser humano es intencional, es decir, que los actos volitivos o intencionales se reflejan es sus propias decisiones o elecciones.
Desde este punto de vista humanista, la educación se debe centrar en proporcionar a los estudiantes, elementos para que ellos decidan lo que son y lo que quieren llegar a ser. La educación humanista tiene la idea de que los estudiantes son diferentes y les ayuda a ser más como ellos mismos y menos como los demás.
La educación humanista es de tipo indirecto, ya que el docente permite que los estudiantes aprendan, impulsando y promoviendo todas las exploraciones, experiencias y proyectos que estos preferentemente inicien o decidan emprender y logren aprendizajes vivenciales, con sentido.
El enfoque humanista considera a los estudiantes como entes individuales, únicos y diferentes de los demás. Son seres con iniciativa, con necesidades personales de crecer, con potencialidad para desarrollar actividades y solucionar problemas creativamente. No son seres que únicamente participen cognitivamente sino personas que poseen afectos, intereses y valores particulares por lo que se les debe considerar como personas totales.
Los rasgos del docente humanista son:
a) Estar interesado (a) en el estudiante como persona total.
b) Procurar estar abierto(a) a nuevas formas de enseñanza.
d) Ser auténtico (a) y genuino (a).
e) Desarrollar la capacidad para la escucha empática y ser sensible a las percepciones y sentimientos de los estudiantes.
f) No posicionarse de posturas autoritarias y egocéntricas.
Quien mejor sintetiza el concepto paradigmático del quehacer educativo humanístico es Carl Rogers: dice que el estudiante desarrollará su aprendizaje cuando llegue a ser significativo y esto sucede cuando se involucra a la persona como totalidad, incluyendo sus procesos afectivos y cognitivos, es decir que involucra al ser humano en su totalidad.
También, Werner Heisenberg siempre tuvo clara la importancia de la educación humanística en la formación integral de las personas. Cuando ya en los años cincuenta del siglo XX se debatía sobre dar una educación eminentemente técnica, más orientada hacia las disciplinas prácticas, no dudaba en justificar la atención dedicada a las lenguas y a la historia de la antigüedad. Destacaba, con razón, que toda nuestra vida cultural, todo nuestro obrar, pensar y sentir arraiga "en el trasfondo espiritual de Occidente, en un ente espiritual que apareció en la Antigüedad, formado en sus comienzos por el arte, la literatura y la filosofía de los griegos".
Y, de la mano de este maestro, y con el pedagogo Víctor García Hoz, el filósofo José Antonio Ibáñez Martín, coincidimos en que hoy la educación está concebida para que los estudiantes "sepan" y "hagan" cosas; pero sin olvidar lo básico, el fundamento: la formación humana, que hace objeto suyo al hombre y la mujer, con sus virtudes , su grandeza y debilidades, sus deseos y proyectos. |
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