© Copyright 2007 - 2008
Universidad Tecnológica Equinoccial.
Instituto de Informática y Computación IDIC
 

LA ÉTICA EN LOS NEGOCIOS
Eco. Manuel Estrella Egas Msc MBA

El hombre desde su origen trató de identificar el bien y el mal como características esenciales que afloraban desde lo más profundo de su psiquis, de esta manera  estableció  principios y normas de conducta, permitiéndole orientar sus  acciones y actitudes para resolver los problemas, enfrentar los  fenómenos  de la naturaleza y poder  sobrevivir en un mundo hostil.
En base de estas experiencias y, haciendo una abstracción del escepticismo planteado por  Hume (1711-1776), se desarrolló la  ética como enseñanza  practica recogida de comentarios de legisladores y poetas de la época para ser consideradas como  normas  y practicas del convivir de los pueblos, de ahí que el término de  ética viene de ethos que significa  costumbre , hábito; también se  la conoce como el estudio de la moral .  Los filósofos en la antigüedad realizaron aportes  muy significativos al desarrollo de esta disciplina: Sócrates, Platón, Aristóteles y otros, con algunas variantes dieron a la ética la característica de perseguir el bien y orientar a la plenitud humana. La religión, también, ha dado importantes  aportes a la ética; se comenta, exclusivamente, los de la ética cristiana para no incurrir en disquisiciones  con otras religiones. Entre los exponentes más importantes se tiene a San Agustín (354-430), quien creía en la verdad absoluta y eterna y en el conocimiento que inculca Díos en la mente humana, sostenía que hay un plan divino para redimir a la humanidad.
Santo Tomás de Aquino (1225-1274), hace suya gran parte de la filosofía aristotélica, acepta las cuatro virtudes cardinales esenciales por él   planteadas  que son: prudencia, justicia, fortaleza y templanza y  agrega tres más, que son conocidas como las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad, las mismas que permiten al ser humano tener el lazo de unión con Dios.
Contribuciones importantes de otros filósofos como Emmanuel Kant (1724-1804) al formular  un principio moral que lo llamo “el imperativo categórico” que expresa que “todos deben ser tratados como personas libres e iguales a todos los demás”, Adam Smith (1723-1790) considerado el padre de la economía moderna y  propiciador del libre mercado, Jeremy Bentham (1784-1823) visto como el fundador de la teoría utilitarista y  otros.

Al proyectar el pensamiento filosófico y comportamiento del ser humano en la época contemporánea, vemos que  no ha  cambiado en la idea de identificar  lo bueno y lo malo;  obviamente, se han establecido diversos estándares éticos que los determina el sistema, las organizaciones y finalmente los individuos.
Al hablar de las organizaciones, nos referimos a las empresas de” Negocios”, éstas son instituciones formadas legalmente y que tienen como propósito  producir y comercializar los bienes y servicios que necesita la sociedad, obteniendo como consecuencia   utilidad, ganancia o lucro; motivo por el cual, para  muchas personas, es  tremendamente difícil entender la compatibilidad entre ética y negocios. Las empresas de acuerdo con su estructura legal son responsables de sus actos y, existen muchos casos, en que han sido juzgadas como tales por contravenir  leyes, normas o principios; ¿pero será  de justicia castigar a un organismo ficticio cuyos actos son ejecutados por seres humanos? la discusión filosófica al respecto permanecerá en  el tiempo; pero la razón dice que los miembros de  una empresa, como seres humanos libres y concientes realizaron actos morales o inmorales que fueron endosados a la organización.
La ética en los negocios es relativamente joven, apenas hace dos décadas empieza la preocupación por entender su real utilidad debido a una serie de escándalos  que surgieron en el mundo empresarial, tales  como el  colapso del gigante del mercado energético, la firma” Enron”, que tuvo  el  proceso de quiebra más grande  del historia y el fracaso  mas importante del mercado corporativo americano, el caso de World Com, de la firma Arthur Andersen y muchas otras, en las cuales se observó que la falta de compromiso con las normas éticas confunde el fin de las organizaciones y somete a las mismas al manejo inescrupuloso por parte de malos funcionarios y directivos.
La ética en las organizaciones debe entenderse como el estudio de lo que es moralmente correcto  e incorrecto y la aplicación de los diversos estándares morales en las instituciones, sobre la base del ejercicio de la libertad de los seres humanos como miembros de la empresa.
Existen muchos ejemplos que permiten afirmar que  las actuaciones éticas están íntimamente relacionadas con el éxito de los negocios, tal es el caso de  la compañía farmacéutica  Merck, que en su momento tuvo una actuación acorde con los principios y valores éticos, la sabiduría de sus directivos, para tomar una decisión valerosa y desprendida frente a la investigación de la medicina que para curar la terrible enfermedad de la ceguera del río, invirtió millones de dólares a  sabiendas que no iba a recuperar tal inversión, pero a cambio salvó la vida de millones de personas, consecuencia de lo cual aumento su reputación e imagen, generó confianza en sus empleados y clientes haciendo que estos tengan lealtad y fidelidad y se consolidó como una de las empresas más fuertes del mundo en su actividad.
Quizás resta por añadir a este tema, lo que se denomina la conciencia ética, en cuanto se establece que la conciencia es una forma superior propia sólo del hombre, del reflejo de la realidad objetiva que reúne un conjunto de procesos psíquicos que intervienen activamente para conducir a éste, a comprender el mundo objetivo y su ser personal que surge en relación con su trabajo y su actividad en la esfera de la producción social  y la ética, que además establece el código moral de la conducta del ser humano.
Tratando de armonizar lo manifestado con la conducta de los actores sociales y políticos de nuestro país, surge la pregunta: ¿participarán de este pensamiento los poderes del estado y sus dependencias? ¿Tendrán el mismo criterio las cámaras de comercio, de la producción, de la pequeña industria, de los comerciantes informales?. Un debate en el claustro universitario donde estamos formando a los conductores del mañana sobre el tema “Ética en los Negocios” abrirá la posibilidad de orientar a que nuestra sociedad sea equitativa, justa y solidaria.