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Universidad Tecnológica Equinoccial.
Instituto de Informática y Computación IDIC
 

El medio impreso v.s el medio digital
Ing. César Esquetini Cáceres

Dado el desarrollo que vivimos de las tecnologías de información y computación (TIC) surge la inquietud si el medio impreso llegará a desaparecer. Un buen ejemplo de lo que actualmente ocurre es justamente esta revista, la Revista Digital Cátedra, que al igual que otras iniciativas se publica en Internet con todas las rigurosidades que exige una revista científica, destacándose ventajas evidentes, frente a una versión impresa, como son: el alcance geográfico y la interacción con los lectores.

De acuerdo al artículo “La universidad se vuelve global” escrito por William R. Brody presidente de la Johns Hopkins University, en la revista Foreign Affairs, julio – septiembre 2007, en la actualidad el conocimiento se disemina en segundos y la información deficiente queda expuesta rápidamente. Las conferencias y artículos aparecen en Internet tan pronto como se presentan o se publican. Las teorías se prueban o refutan a través de una red internacional de académicos que tienen acceso inmediato a los descubrimientos más recientes. Estas afirmaciones muestras que al menos para las “ligas mayores” de la ciencia el medio de difusión es el digital y el medio impreso tenderá a extinguirse. ¿Pero este mismo futuro tendrán otras publicaciones como los libros y los periódicos?

Según datos que maneja el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el crecimiento del número de usuarios de Internet en 1981 eran de apenas varios miles, en 1995 eran alrededor de 16 millones, a fines del 2000 superaban los 400 millones y en el 2005 los 1000 millones de usuarios. Estos admirables progresos de la tecnología han provocado una ruptura de las dimensiones de espacio y tiempo, las distancias físicas parecen haberse reducido. No existe un lugar distante del globo terráqueo al cual no sea posible acceder mediante las computadoras e Internet.

Sin embargo, la realidad muestra un enorme desbalance tecnológico entre los países, y no solo referidos a las nuevas tecnologías de información y comunicación, sino a otros servicios tecnológicos que aparentemente estaban completamente incorporados a la sociedad actual. En efecto, hay que considerar que la electricidad no ha llegado aun a unos 2000 millones de personas y a un número equivalente jamás ha hecho una llamada telefónica. Cuando entra en escena las computadoras e Internet, las diferencias mundiales son aún más abrumadoras.
Solo con estos antecedentes se debería concluir que este punto de vista de difusión tecnológico los medios impresos tienen vida para mucho tiempo.

Otro aspecto que hay que considerar desde el ámbito técnico es que las nuevas tecnologías siguen dependiente del factor energía para su funcionamiento, son elementos activos que necesitan de una energía externa para sobrevivir; en cambio los impresos no lo necesitan. El caso del libro es muy ejemplificador, este puede ser usado indistintamente en cualquier geografía sin un solo elemento adicional. Es de fácil distribución y fácil acceso.

Por otro lado, si bien es cierto que el video, lo interactivo cautiva al ser humano en el momento actual, los elementos de reflexión, de profundización siempre han sido los documentos impresos. Un simple ejemplo que muestra lo dicho son los editoriales de los periódicos, en contraposición de las noticias en televisión. Otro ejemplo relacionado con este aspecto, son todos los libros a los que se les denomina “clásicos” para dar la idea de atemporales, que pese a ya existir en medios electrónicos siguen siendo los más vendidos. Además, las características que les valorizan mucho son: ser prácticos, versátiles y de fácil utilización.

En conclusión, pese a la arremetida que actualmente tienen los medios digitales y que van a seguir difundiéndose, no tan rápido como especulamos, éstos jamás dejarán de lado a los impresos. Los dos medios van a convivir por mucho tiempo y vamos a ser los seres humanos participantes de esta rica dualidad: por un lado los medios audiovisuales con toda la fuerza y velocidad de lo contemporáneo; y por otro lado, contrastando, los medios impresos tradicionales, su mejor exponente el libro impreso, con su delicioso olor a papel y a tinta, elementos irremplazables para concebir un ambiente de análisis reflexión.