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Universidad Tecnológica Equinoccial.
Instituto de Informática y Computación IDIC
 

EDUCAR LA MENTE Y EL ALMA
MSC. JUAN CRUZ ALBORNOZ

Junto a las nuevas teorías educativas y avances tecnológicos que superan los límites jamás imaginados, interviene un liderazgo social, universal dirigido al éxito basado en la adquisición de fortuna, dominación y poder; ésta es la realidad actual palpitante, viva y transmitida frecuentemente en las aulas.

Se educa con la mira puesta en obtener profesionales competentes, expertos, hábiles y exitosos.  Imaginamos procedimientos científicos casi infalibles para obtener la formación correcta de la mente.

Si el resultado tributa al desarrollo y bienestar social, se justificará plenamente.
Esa es parte importante de la actividad de un educador responsable.

La intención de nuestra Universidad, sin embargo, aspira  a formar “hombres nuevos”, y su visión del futuro, requerirá de cambios en los procedimientos  docentes, en el uso y orientación de las tecnologías y sobre todo en el ejemplo, actitud y convicciones del docente.

Formar la mente y el espíritu del joven, esa es la misión del Educador.

Un afán de consumismo inhumano, de permanente y progresiva insatisfacción, nos podría hacer pensar que la tecnología y  el avance científico  tiene más merito en la actualidad, que los valores que resuelven los problemas humanos.

Observamos atónitos que con la más sofisticada tecnología destruimos cotidianamente el planeta,  a sabiendas de que lo hacemos, pero sin la voluntad de detenernos, pues no se ha educado al alma, solamente tuvo atención académica el desarrollo de la mente.

Cómo imaginar la creación y programación de la vida, el desarrollo humano y la sostenibilidad del planeta en manos de científicos, cuya formación en valores no tuvo la misma importancia que la educación de su mente?.

Surge con fuerza la propuesta de esta reflexión: también y sobre todo educar incluye la mente y el espíritu.  Sembrar la creencia en la verdad, ser ejemplo de solidaridad, ser ética viva en el uso responsable de los procedimientos pedagógicos y  manejo de la tecnología, actuar  con tolerancia, con honestidad, con amor, evaluar con justicia y relacionarnos con bondad y nobleza, esto es  genuinamente, educar también el alma del joven estudiante.

Cuando los valores se conviertan en el paradigma del siglo XXI, estaremos seguros de que el ser humano  tendrá un futuro de progreso, sostenibilidad y  trascendencia.

Educar la mente y el alma como tarea universitaria será nuestro reto, permitir en nuestras aulas la convivencia de lo  científico y humano, lo tecnológico y lo ético, lo físico y lo espiritual, será nuestra nueva misión de educadores.

Para lograr esta meta, quizás deberemos comenzar de nuevo, tomar decisiones inéditas, remover el fondo y arribaremos seguros a navegar en un mundo cibernético, sin sentirnos extraños, para impulsar los conocimientos, el avance tecnológico junto a los verdaderos valores humanísticos y trascendentales.

Reorientemos nuestra brújula hacía el norte de una educación para la mente y el alma.

Descubrir el mundo y al ser humano en su real dimensión, ser competente para enfrentar los retos personales, sociales y universales con solvencia,  enmarcados  en un real humanismo trascendental, deberá ser la nueva  conciencia del educador de la UTE, para los años venideros.

Modificar el mundo de la educación creando profesionales con alma, impulsando la inteligencia, investigando en beneficio del hombre y de su medio natural, será el nuevo paradigma, para educar la mente y el espíritu profesional de nuestros jóvenes.

Estaremos preparados para enfrentar este reto?